13 de enero de 2013

Lapsus ending


Estoy acostada discutiendo con mi mujer. No sé que dice, no entiendo nada de lo que dice, ni siquiera sé si está gritando, llorando, sonriendo o burlándose. Está hablando garabatos. Puros suspiros.  

-Dije que no entiendo.
-Entiende.
-No entiendo.
-¡Entiende!
-No hablo garabatos.  

Estoy temblando. Mis muñecas piden a gritos dolor, queman, me arden, hasta me duelen sin querer. Se hace un mar de dolor, como el de aquí, rico, caliente, ardiente, muy delicioso.
Sigo acostada, pero no estoy.

Hay heridas, hay sangre, hay lindos y filosos cuchillos en la cocina. Voy a ir, pienso…”Como tú, mi héroe, quiero matarme”.

Quiero un 27 de diciembre agonizando.

-Perdón. Soy cobarde. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario