Dedícate a lo que más quieres, empieza a planear ya tu suicidio limpio, típico y mental con todo lo que quisieras escupir a tus amantes: joyas y palabrería. La luz que entra por tu ventana con tanta madera de ilusiones no te permitirá distinguir nunca más el azul del rojo.
Este dolor punzante en el sacro te está presionando contra el cemento de la desesperación. Hazlo, respira y solo hazlo. Encájatelo, sacúdetelo, embárratelo y después cómetelo. Has jugueteos con la soga, brinca al aire y después regresa, rómpete, ábrete, golpéate, mátate y después solo silba todo tu amor al instante.
Yo, por mientras, le dedico una sonrisa a tu corazón sangrado, a tu boca tan seca como la goma desértica de silencio cargado de llanto, tus labios torcidos y descontrolados. Tus labios suaves, vacíos y sin detalle alguno… delgados como las letras.
No tienes más que trescientos intentos de tatuarte el nombre de tu pasado en la piel, de rasguñarte con cualquier alfiler para saber que no se ha podido no sufrir en este largo camino de la vida. Tú no tienes la culpa, tú déjate arrastrar por el drama, al final, es lo único que te puede salvar, la ropa vieja, el llanto seco, la vida amarga, los malos ratos, los dedos delgados y los pies descalzos clavados entre las piedras de un pueblo tétrico y fantasma. Tú solo estás enojada con la vida que te ha tocado, nada más, sigue tejiendo el algodón del dolor, sigue.
Ve y despedaza tus errores, solo tú sabes dónde estás. Situada en el más recóndito abismo a punto de caer, a punto de vencer el soplido que el mismo aire reclama por tu impaciencia. Y tan solo sabes que el peor de los secretos lo tienes escondido en el clítoris explotando en cada orgasmo, en cada violación entera y física, en cada recuerdo bloqueado y cada asesinato realizado por tus manos, por tus neuronas y tu memoria fotográfica colosal y eterna. Benditas imágenes que solo así revientan en cada misterio de tus lágrimas.
Ya te has cansado de gritar y sigues haciéndolo, no pares hasta tener el privilegio de callar.
y "para ver tu cerebro algunas horas"*
Pues solo así has logrado entender el odio en el que estás inmersa…
…y que si por algo escribes, es por ti.
*algún ente deseoso por dormir.