18 de marzo de 2012

Volver al origen

Sin embargo, la besé detrás de un muro. La dejé ahí como estampita de colección. 

Me late el corazón muy fuerte.
Dejé atrás esa parte del dolor y le digo hola a mis tierras tapatías.
Sin ella, sin lo que quedaba de mi.
Sonrisas, nostalgia.
Dejarla sin mi. Conmigo y sin ti.

Vamos sentadas en un avión. Tu para allá, yo para acá, pero sin nosotras. Escribiendo cada una, la historia a su manera. Música, ilusión y recuerdos de un avión. Cada quién a su origen nato.
Pero mi origen no es la vida real. La tuya sí. Tranquila, ya no te acuerdes. Algo cambiaste.

Ya estamos en el aire. Que irónico. Volando cada quien a su origen. ¿De eso se trataba?




17 de marzo de 2012

¿A mi qué chingados me importa?


Asistí a la última conferencia magistral. Sola, sola como un podrido hongo.
Sentada en el patrio central me encontraba triste pero disfrutando esa soledad que yo misma me había buscado.

-"Vamos a ir a pistear un rato en lo que es la clausura, por si quieren ir, tú y las demás"

YO, soy yo. Las demás, quién sabe


Oye, es que la de verdad a mi no me interesaba en lo más mínimo eso. Había mejores cosas en las que podía estar utilizando mi indecisión. No si ir o no a pistear, que completa estupidez. Me enojé tanto aquella vez.

¿Y a mi qué chingados me importa que vayan a ir a eso con los queretanos?
No me interesa ni el ambiente, ni los gustos de la gente que me invita.
Yo soy muy, muy diferente a todo eso, disfruto de escribir y tal vez solo en eso nos parecemos, pero no me vengan con invitaciones por compromiso.
Me vale un comino entero lo que quieran hacer mientras pasa el tiempo en la plaza central de la UADY. Prefiero estar sola que mal acompañada por gente conflictuada y dudosa de un sentimiento de amor.

Que chinguen a su madre todos los que me observan estar tan solitaria, son momentos muy míos. Yo no vengo al desmadre, ni a conocer gente literata. Me vale madre lo que escriben, (debo aclarar que no todos), pero si la mayoría de ustedes. Tan absorbidos en la profesión de un sentimiento, ¿a quién se le ocurre?. Es cuestión de lógica, de la misma manera en que acomodamos el buen discurso al conversar. Tan siquiera que se entienda, ¿no?, y si no qué. Me vale madre.

Me vale madre la forma, me importa un bledo su acomodo, reglamentación y orden. El fondo es por lo que estoy aquí, el contenido favorable de momentos desagradables, que lo único que pretendo es darles la oportunidad de conocer.
Vayan a "la fuente" y embriáguence. Yo tengo mi constancia que es por lo único que vengo, no para demostrar nada a nadie, sino simplemente para tener el gran derecho tangible de callarles el hocico por pura satisfacción.
Fui ponente con algo que YO escribí y no leí libros, no leo y no pienso leer nada.
Amén.

12 de marzo de 2012

"Para que escriban, anoten y no se les olvide"

El atardecer se tornó gris.
Me quedé dormida en el Hostal del Zócalo. A las cuatro de la tarde tenía que volver a la UADY a esas conferencias magistrales necesarias para obtener la constancia de ponente.

Me despierto y estaba completamente sola en un cuarto que desconocí al principio. Imaginé haberme acostado con alguna bella dama, o en su defecto algún galán que con palabrería me arrastró hasta su cama. Pero espera, no. No fué así. Al voltear al lado izquierdo de la cama encontré una nota:

"Me fuí a comer con Locarac, márcame si despiertas". 
No, no era ni una bella dama ni un galán... era una de mis mejores amigas. 

Salí de la habitación. Cerré la puerta para no volver a entrar. 
El clima era cálido, la luz del día todavía se reflejaba en mis ojos, la gente en el centro de la ciudad había estado viviendo como hasta ese momento como si yo no existiera. Nadie me tenía en su cabeza, nadie se acordaba de mi realmente, pero yo... yo tan solitaria, me acordaba de todos, menos de mi.

En la esquina del hostal se encontraba un hombre chaparro, tez morena, cachucha del cruz azul y una cangurera. -"Plumas, plumas, cinco pesos, cinco pesos, para que escriba, anote y no se le olvide, para que escriba, anote y no se le olvideeeeee".
Seguí caminando pero como suelo ser una persona llena de memoria sensorial, mi mente no dejaba de gritarme: "Para que escriba, anote y no se olvide, para que escriba, anote y no se le olvide". ¿Para que escriba, anote y no se me olvide? - Me pregunté y me detuve al otro lado de la acera. 
Me regresé a donde estaba ese vendedor de plumas y lo cuestioné:

-¿Para qué escriba, anote y no se me olvide?
-Sí, andele mija, llevese una plumita.
-Pero... ¿está seguro?, ¿Para que no se me olvide?
-Sí, ándele, a cinco pesitos.
-Mmmh, ¿No se me va a olvidar?, ¿Y los sentimientos qué?

Pobre vendedor...¿El qué culpa tenía?, la de los problemas era yo... 
Ahora me da risa realmente... Me contestó: "No importa, llévese una, ándele". El solo quería vender plumitas y yo de existencialista. Le dije que no, gracias y me dirigí a la conferencia en la UADY.

Para serles sinceros yo no entendía ni una pizca de lo que se estaba hablando en la conferencia, o más que no entender, no me interesaba en lo mas mínimo, tenía otros problemas que resolver en mi cabeza. Sin embargo tenía que asistir. Después de haberme hundido un buen rato en mi propio mundo existencial saltó en mi mente, gracias a mis valiosos oídos que me regresan a la realidad, una pregunta de la mujer: ¿Y dónde están los textos?, supongo haciendo referencia a ¿Dónde está la gente que escribe?, (o por lo menos así lo entendí yo).
Automáticamente uní la situación anterior y comprendí, dentro de mi mundo, la conexión entre la situación en la esquina del hostal y el momento que estaba viviendo.

"No hay textos porque no compraron la pluma de $5 que vendían en la esquina afuera del hostal. Acuérdate que servía para escribir, anotar y no olvidar. A causa del no consumo de tales plumas de $5, la gente no escribe, no anota, por lo tanto olvida. Olvida hasta quién es". 

(Después de ese momento me caché a mi misma tocándome un seno, aunque eso, creo, está de más).

Al día siguiente partí a Cancún y no supe más sobre el vendedor de plumas.

El viernes de esa misma semana regresé a Mérida a la clausura del congreso al que había asistido.
Por la tarde volví al hostal y me encontré de nuevo al vendedor de plumas.

-"Para que escriba, anote y no se le olvide, plumas, plumas". 

Regresé con él, le sonreí y le compré cinco plumas.

Al final de cuentas, él había sido un elemento para comprender mi existencia en aquél entonces.
Merecía siquiera esa sonrisa.

Esas plumas ahora estan en manos de cinco diferentes escritoras: Esa mejor amiga de la que hablo, mi ex novia, dos amigas más y yo. 

Escriban, anoten y no olviden jamás. 



11 de marzo de 2012

Publicidad para Marlboro Fresh.

A mamá le gusta fumar antes de salir a cualquier lado. Si no es así, se le olvida el celular. ¿Tu crees?
Salimos de casa rumbo al aeropuerto, emprendíamos el viaje de nuestras vidas.
Recorrimos casi veinticuatro km para llegar hasta el aeropuerto. No podríamos regresar tan rápido.
Vaya situación casi al llegar... ¡Se le olvidó el celular!

"Se me olvidó el pinche teléfono.. Todo por no hacer lo que hago siempre antes de salir. Agarro mi vaso, mi celular y me fumo un puto cigarro pero !Ah, no!, Por andar a las carreras: Cierra la maleta, correle Gaby, las llaves... Todavía me pude haber fumado el puto cigarro. Eso es lo que me ayuda a empezar mi pinche día".

Les dije, a ella no le gusta salir de casa sin fumarse su cigarro. Es que le ayuda a empezar su día...

Yo suelo ser positiva. Si a mi se me olvida el celular, me emociona tener en mente que regresando tendré muchos mensajes acumulados.

Mientras, me fumaré un cigarro agusto.






Toboganes posteriores armados

Estoy en el segundo piso del planeta. 
Todo parece ser infinito, el piso está repleto de nubes blancas y el resplandor del sol me ciega los ojos. Esa es la famosa luz que se ve al morir. 


Parecen nubes burbujeantes. ¡Plup, plup! Seguro son pachonsitas y con fragancia a nube fresca. Tal vez hasta calientitas, como para restregarme en ellas. ¡Son los camastros del cielo"

Escribir es viajar. 

Solo el lector enamorado consigue boletos de primera clase en ese avión.
El viajero es un descubridor y viajero de si mismo.
El viajero es una hoja ávida de signos. 

El amor es un tren de arrancones imprevistos. 
Enamorarse de un viajero es contraer nupcias con solitarios o suicidas. 
Lloviendo como si Dios no tuviera otra cosa que hacer en el planeta. 
Esto es solo una relación amorosa, haciendo único de lo cotidiano. 
De la liberdad un mar. De un pájaro a la ópera. De unos pies a una danza. 


Para amarte después de la batalla aunque mañana al despertar nos preguntemos: "Aquí estamos ciudad... ¿para qué diablos? ¿Para qué diablos Mérida? ¿Para qué?

Mérida. Mi primer viaje real al interior. Me sentía infelíz, aislada, sin querer esa metamorfosis.
Y ahora recuerdo, que sabias palabras... Ha sido de los mejores viajes de toda mi vida.