23 de abril de 2013

Respuesta número 10: Chiste para aquel que se cree sabio.


Entonces he de comprender que cualquier día de mi vida, por más quemada que tenga la lengua podré situarme como un elemento fantasmal de cualquier existencia. Porque sin tomarme el tiempo de darme cuenta que estoy parada en el borde del abismo, no podré disfrutar de la libertad que tengo de decidir aventarme o no. No sé tampoco si sea preciso decir que la duda seguirá existiendo pues estaría aceptando la totalidad, pero si comprender que al empaparme en ella no podré jamás caer…

…Y yo, lo que precisamente quiero, es caer. Caer no sé si en alguien o en algo, pero lo que sí sé, es perfectamente que el verbo me produce una excitación clara y detonante de que a algún lugar infernal voy, pues la gloria está dónde menos te lo esperas. Y si el caer implica en algún momento perjudicarme, sabré reconocerme en el límite del vacío, pues la duda me mantendrá atenta y la incertidumbre más despierta aún, pues saber que el tiempo escapa, es precisamente saber que estamos vivos en un aquí y en un ahora.

Entonces quedará entendido que el viento será el vivir, el agua será existir, la tierra pertenecer y el fuego, lo más claro y hermoso para cualquier ser, arder. He de vivir, existir, pertenecer y arder en cualquier cuerpo que esté frente a mí, pues cualquier chiflido de sus destellos, me ha llamado desde que surgí en el vientre de mi madre.

Y cuando uno se sienta y encasilla, el cerebro no tiene a dónde moverse más que al son de los dedos y los labios, pues una vez más sabrás que el límite se vuelve cada día más transparente.
Y será tanto mi afán por encontrar algo, que sé precisamente cuantos días van de que perdí ese gran amor que todos hemos de perder algún día, ya sea por muerte o suicidio, pero estamos destinados a la tragedia, pues nos han creado solo como un método de comedia para el Dios del Dios. Y si pudieras un día entender tu función, te darás cuenta que eres el más podrido de los chistes y aún así, continuarás buscando otra razón de existir, pues es el entretenimiento de aquel que está en los cielos: continuar botado de la risa por tu constante intento.

No me doy asco por ser tan estúpidamente humano, pues estoy constantemente perdiendo la escoria de aquel encendedor perdido, de cualquier vestigio de razón. Y menos tengo una idea de si sí me podré dar a entender algún día, pero yo siquiera lo intento porque sin esto, no habría más risa para aquel que se cree sabio.

13 de abril de 2013

En ningún lugar del mundo

Tan sucia como el cemento,
que la eternidad regala,
entonces te escribiría 
el fulgor de mi secreto. 

La princesa y sus destellos
se ha convertido en mi misma.
Me ha tomado de los labios
salvándonos en la luna.

Con sus palabras me besa,
renombrando en mi cuerpo 
la flor que engendró mi vida
En ningún lugar nos vemos. 

Metiéndonos en la nave
de enigmas existenciales
volteamos el infinito
y lo hacemos mil cachitos. 

No tendría las agallas 
de escupirte mis pasiones,
pues tornándome a amarte
irrumpí mil y un miedos.

¿Qué esconderás en tus ojos?
Que tanta belleza obtengo
Al poseerte en tu lecho
¿Será deseo o muerte?

Escondes la inexistencia
situándome en tu cuerpo,
desenmarañando el tiempo
al estar en ningún lado. 

7 de abril de 2013

Mierda embarrada (En pinche honor a la guerra)


Puta enfermedad humana, escoria de libertinaje, poder indecente, asco, vómito de repugnancia.

El nivel de esta conciencia me está doliendo, me hace arder los sesos. Nunca había sentido la decadencia real, la triste realidad del inventado y supuesto poder humano. Ya hasta olvidé en que día estaba viviendo, soy nada comparado con toda la mierda que existe en este mundo podrido, sucio, negro, manchado y estúpidamente oscuro. No es el caso del suicidio esta vez, hoy deje mi egoísmo a un lado, hoy es la prepotencia de un pasado que se ha dejado arrastrar hasta hoy.

¿Quién sabe vivir en lo divino realmente? Solamente una pulga en mi cráneo.

Me doy asco al existir, no quisiera ser humano, me doy pena.

Las lágrimas me corren sin un cesar alguno, ¿qué había estado creyéndome todo este tiempo? Me cala la realidad, me doy de topes, ya ni siquiera puedo permitirme carcajearme de lo que todo este tiempo me había estado perdiendo, no he vivido ni el 1% de la vida real, todo ha sido una vil mentira, una estúpida falacia.

La guerra es lo que enferma a la sociedad, no el capitalismo, ni las drogas, ni la política en sí; no lo que hoy es, sino lo que desde siempre ha sido: la constante disputa de poderes, de mierda embarrada, de la decadencia del hombre, de la pérdida del piso, de la constante lucha de pinches ideales absurdos, ilógicos e irreales. ¡Nada de eso existe señores!. Lo peor es saber que hemos avanzando hasta ahora en ese ciclo enfermo, sucio, lleno de plagas, donde nadie, ni siquiera el más sabio, genio o llamado “puro”, se va a poder salvar, todo va de mal en peor, y las cosas empeoraran antes de que alguien pueda mejorarlas, porque sólo volviéndose a empezar se podría limpiar tanta estupidez, tanta pendejada humana. No somos más que un pandemia, un virus que creó Dios para experimentar, somos el cáncer de la existencia, y no paráremos nunca. Lo único que puede hacer uno en este punto de la vida es intentar salvarse de no ser la mierda, aunque ésta inevitablemente se nos embarre de una u otra manera. Esto se logra actuando con lo divino, pero ya ni eso nos va a salvar de ser llamados basura.

Me estoy hundiendo en la decadencia porque cualquier bebé recién nacido es sacado de lo más hondo de las aguas negras de la existencia. Esa es la realidad, esta es la realidad, la guerra interminable del ser humano con el ser humano, del virus con el virus, de ver quién es más basura que el mismo excremento, ¿tú o yo?.

Ya me vomité.

Tengo ganas de llorar de tan embarrada que me siento en esta puta mierda...

Y ahora, ¿qué voy a hacer? pues, ¿dónde me había metido?

3 de abril de 2013

Tú, la inmensidad del mar.



Mi miedo de perder, mi miedo de no estar más,
todo gira en torno a ti porque mi mundo eres tú. 

Me masticas las neuronas y le das sabor a mi cuerpo. 
Mato mis ilusiones, las devuelvo y de pronto tengo vida eterna.

Despedazas cada una de mis entrañas al sentirte lejos.
Luciérnaga de colores vitales, cerebrales y animales.

Adorada luz de mi cuerpo, alma y deseo. 
Tú, luz del mar, brillo del cielo,
licor azucarado de lágrimas,
vórtice eterno.

Tú, mujer, dama, sexo.
Limpio y puro deseo inocente. 
Piel de miel, luz de vida,
galaxia encadenada. 

La inmensidad del mar, 
Tú: Verdad eterna.

Tres casos y la realidad.

[Caso 1]
5 pastillas de menta a la vez. Saben, las muerdo. Finito.

Esta pastilla de menta se terminó. Por mi poder y desición saboree su sabor, desmentí su inexistencia.

[Caso 2]
Prendo un cigarro. No lo quiero, lo tiro por la ventana casi empezado, vuela y se apaga con el mismo viento.

La conciencia del peso de un hecho.
Tiré un cigarro por la ventana cuando todavía no lo terminaba, le di finito a su única utilidad, lo usé, no lo dejé consumirse por completo.

[Caso 3]
Vengo por el carril de alta velocidad. Un trailer, la curva y mi obstáculo: una camioneta a 60km/hr porque delante venía una patrulla.

La estúpida camioneta que no rebasa en curva al trailer por miedo a la ley.

[Realidad]
Igual que un limón esperando ser elegido...
¡Eh ahí! Yo no nací para esperar...