21 de marzo de 2013

Cocaína andante III (Cierre de Dios en una pierna)


Se me durmió la pierna. (risa eterna interior).
Es como si un mundo entero de células se estuvieran rebelando dentro de mí.
Guerra de patrones, gritos impacientes.

Ya no tengo letras para dar,
ya no sé escribir,
se acabó el lenguaje.

Me robaron un cachito de mi alma.
Algo, alguien, algún intruso amoroso,
se han robado mi conciencia.
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No te preocupes, voy a checar como te mojas un rato con mis intensiones.
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Por el castigo del suicidio no se piensa en Dios como la luz.
Se piensa como materia que fluye dispersa como el humo de un cigarro del altísimo.

Cocaína andante II (Célula)


Pip. Célula de nuevo.

Risa, carcajada, besos.
Humano. 

Humectar los labios,
Fruncir entrecejo.
Rechinar los dientes.
Piedra

Grito de auxilio,
Eco,
Miel y hojas verdes.
Árbol

Escoria de género,
mamadas aéreas,
opresión de un desespero.
Mundo

Ratero de plumas,
forastero de pasión,
hojas arrancadas.
Tiempo

Soplo de vida,
vitalidad entera,
y un dolorcito constante
por la boca o el ano.
Amor

Cocaína andante I

¡Exacto!

Universo
Hay mil y un cosas escondidas bajo este manto de tierra.
Esta burbuja de planeta en la que estamos incrustados.
¿Te imaginas? Seguir siendo un humano montado pero en piedras, arboles, seguir siendo la más mínima molécula de música.

Me quedé pensando mucho tiempo.

Es perfecto repetir ciertos momentos de nuestras almas. Mira, solo observa y date cuenta que eres la repetición de un mundo paralelo.
Eres la burla de mí. Para que yo pensara esto tuvo que haber pasado algo con mi pareja molécula. Mi otro yo que va en retroceso.

Mi mundo atrapado en el tuyo. 
Se está creando esa onda fantasmal con mi cuerpo y el tuyo, se siente caliente, somos sonrisa interior, pero que escucho de ti, somos la eterna disputa entre pasado y futuro. Tal vez solo es lo que me mantiene tan unida a ti. Gritos de desespero interno y sonrisas falsas de paciencia por no quitarnos la ropa en ese instante preciso que creamos en nuestro ambiente. Pero mientras, estoy a tu ritmo. Tú dime que sigue, estoy lista, atrápame.
Horas, son horas que no quiero que acaben, lo veo en nuestros ojos, en nuestros cuerpos, energías que solo fluyen tal y como lo indica el instinto humano.

Cocaína andante, fruto de la vida, aire. 
Un constante repetir patrones, gritos, pezones.
El querer reencontrar el fluir de nuestros gritos,
de nuestros descontroles, perros y cabrones.
Libido en fusión, rasguños.
Susto, apatía.

Y no terminas...

18 de marzo de 2013

No te vayas aunque insista.


Arráncame la existencia
suavemente sin gritar,
sin escupir cada sombra
que mi insistencia dejó.

Mi alma pide que escuches
lo que mi boca ya no;
imposible el lenguaje
de este amor sin ocasión.

Tierna mujercita mía,
no soy un gusano de tierra,
soy un ave que en su vuelo
tu ser todo inspiró.

Una promesa eterna
que en secreto mantenemos,
puro amor encarnaremos
cuando la vida decida.

Mientras, viérteme en tu alma,
grítame en secreto eterno,
métete en mi corazón
y sigue girando el vuelo.

5 de marzo de 2013

Si tuviera las agallas


Si algún día tuviera siquiera las ganas de ser un tanto decente, te rompería las medias en mil cachitos, te arrancaría el brassiere, y escupiría justo en tu ombligo.

Y si me atreviera a mencionarlo, no dejarías de gritarle al viento mi atrevimiento encarnecido en tu seno, escarificado en tus pezones, detalladamente aclarado en tu vulva, o en tu cuerpo, o quizás hasta en tu sexo. No cabría duda del desenfreno de nuestras miradas, música pasional para el recuerdo. Solo si fuera decente, me atrevería a escupirte en la ropa, sacudirme entre tus dientes, mojarme entre tus manos y ser un mar de vómito sexual. No puedes ni imaginarlo.

Esque mis cálculos ante cualquier gesto observan cada alma, precisando la limpieza de mis cicatrices para notarme perfecta, pura, sensual y cabrona.

Apagaría un cigarro en tu espalda, rasguñaría tus entrañas. Solo así, podría hacerme ver más digna de ti, un poquito más entera, y sobre todas las cosas, más humana como cualquiera de nosotros.

Si tuviera las agallas seríamos un manicomio de llanto y pasión donde solo faltaría que te enteraras.