15 de enero de 2013

On va jouer avec mon silence



Eh, oui. C'est un mystere. Como todo lo que hay aquí y allá.

Todos tienen sus caminos llenos de burocracia, miedo, escupitajos.
Mientras la ópera suena, su maquinaria es la que opera. 
Puro dinero pisado y apariencias disfrazadas.

On va jouer avec mon silence.

Mon silence. ¡Sh! 


Estoy pensando en tus ojos


Brillan, brillan como deseosos de mi piel,
de mi vida, de mis sueños, de todo mi ser.
Salpican inocencia, y provocan mi sensualidad.

Estoy pensando en la luz que emanan
esos tus globitos cristalinos de color.

Aureola, vórtice color arena,
con su miel de sensaciones. 

Saboreo el cristal de tu alma,
que solamente yo puedo ver,
porque sólo aquí se podrá ver el color nosotras.

13 de enero de 2013

Te amo

Empieza siendo vibración entre mi lengua y mis dientes,

cuando le sigue mantenida la duda en la coherencia.

Le acompaña un silencio de palabras

y en un grito iniciamos lo último de lo que es esto.
Se me escapa entre el silencio,
 la duda y las montañas de ilusión
lo que entiendo con sonidos,
circular como el final
 y titiritante como el principio,
para nunca terminar.

¿Nos podemos morir?

Oye, dame la mano. 
Corre conmigo, no detengas ese ritmo de tus piernas.
¿Qué no ves lo seco del trigo?
Que al correr la risa se vuelva eco, 
que al gritar sea la brisa es solo un sueño,
 y al morir seremos las últimas en amar.

No quiero volver a casa, 
estampa tu pecho contra mi vida.
Abre tus heridas, restriega tu sangre contra la mía.
Haz que arda, así curará.
Atrévete a saltar al abismo y despegar conmigo.

Erotiza mis lágrimas.
Corre, corre hacia mi.
Pronto despegaremos, pero corre, 
mientras puedas solo corre, 
escapa, aléjate de ti.
Sigue saltando entre el sol y la luna 
y a la orilla del río nos podremos morir.

Un analfabeta escribe más que yo.


Tengo mucho que escribir, pero no sé cómo.
Tengo mucho que gritar, escupir, expresar, emanar, golpear y matar. Tengo mucho, pero no sé cómo.

Espasmos mentales. Sin amor, con puro odio.
Estrangular, rasguñar, placer puro, esencia del grito de mi pasado. De lo que ni siquiera sé que pasó, pero es, y hoy se siente, hoy pesa, duele, y quiere estrangularme, ahogarme, y se siente perfecto, acomodado, equilibrado y justamente en su lugar. Gritando. Golpeando sin cesar.

Pero no sé cómo. ¡Como el juez con su martillo!

Deserotizé el dolor.
Rompí todos los secretos que creaban las palabras.
Escarifique un cristal con los recuerdos en mis muñecas.
Grite a tu cuerpo petrificado, negro y morado.
Escupí en las decisiones del amor.
Lloro y me estremezco de volver.

Flotando en el mar, pisando la arena, amando desconocidos, y haciendo arte de lo que no.
Resbalando mi sexo en la imaginación, erotizando de nuevo el miedo con el vaivén de mi pelvis, con el vórtice de mis deseos carnales.

Intentando escribir esto, intentando darle un toque a lo que no tiene sentido.
Son mis dedos encajados en mis propios pezones, en lo que soy, en lo que fui, en lo que me hace temblar, aterrorizarme.
Tengo miedo, un miedo terrible de mí y des mis propias manos.
De mis palabras, de cada letra que se construye con mi lengua.
Por eso la muevo, la siento en mis labios, en tu cuerpo, en el mío, siento mi lengua donde sea para sentir que estoy viva aunque no escriba.

Unknown lapsus

No sé donde estoy. Pero si pienso en la incógnita de lo que es, sólo sé que soy. Soy lo que pretendo ser para no pensar en donde me encuentro.

Fatal, fatal dolor que encierro en la maleta del corazón.
No sé dónde estoy, pero sí que estoy donde está bien que esté.
Y probablemente sé donde estoy. En el límite de la locura. Porque no sé ni que soy. Es más, ¿será que todavía soy?


Voy mirando por la ventana cómo las vidas pasan, y las muertes llegan y nos arrebatan el aliento.

Lapsus ending


Estoy acostada discutiendo con mi mujer. No sé que dice, no entiendo nada de lo que dice, ni siquiera sé si está gritando, llorando, sonriendo o burlándose. Está hablando garabatos. Puros suspiros.  

-Dije que no entiendo.
-Entiende.
-No entiendo.
-¡Entiende!
-No hablo garabatos.  

Estoy temblando. Mis muñecas piden a gritos dolor, queman, me arden, hasta me duelen sin querer. Se hace un mar de dolor, como el de aquí, rico, caliente, ardiente, muy delicioso.
Sigo acostada, pero no estoy.

Hay heridas, hay sangre, hay lindos y filosos cuchillos en la cocina. Voy a ir, pienso…”Como tú, mi héroe, quiero matarme”.

Quiero un 27 de diciembre agonizando.

-Perdón. Soy cobarde.