3 de diciembre de 2012

Que me quiten los sesos de una vez


Maldito llanto ausente,
que me grita el desespero,
que no me importa, que me hice frío,
que me hice hielo, que me hice roca,
que no soy nada, que no soy nadie.

Que vuelve muerte, que grita el silencio,
que no pasa nada, que pasa todo,
que duele el grito, que duele el llanto.

Maldito llanto, maldita lluvia.
Estúpido desvelo, maldita culpa.
Puta tú. Puta yo. Puta vida, puta la muerte entre olas de algodón.
Putos colores, gritos y olores.
Rasguños del alma, golpes internos.
Externos dije.

Yo soy todo eso, mientras la niebla se esconde.
Mientras cumplo veinte años y mi cuerpo no envejece,
mientras me vuelo los sesos y siento el placer de hacerlo.
Que me grita el desespero. Que no me importa, que me hice frío.

Que no me importa, que esto soy, que a esto vengo,
a sufrir lo que es la vida llena de gris.
Llena de moho, llena de lama babosa, piedra caliente, volcán en fusión.

Y medio escribo, y medio escupo el vacío.
¿Y que te importa, si a mi tampoco?
¿Y qué es la vida sino la muerte...?
¿Y qué si no entiendes? ¿Y qué si yo menos?
Escupo basura, me hago bonita, me quito la ropa y enseño mi sexo.
Enseño mi cuerpo, enseño mi alma, mi miedo y mi autoestima.

Maldito vidrio quebrado, maldito espejo deshecho.
Maldito miedo, maldita estupidez, maldita entrega, maldito amor, maldita inspiración.
Maldita tú y maldita yo.
Si a ti nada te importó, si a nadie yo le importé.
Malditos todos, maldito yo.

Que no soy ni un hombre, ni una mujer, no soy ni esto ni aquello.
Me muero, me grito en silencio, me pasa nada, me pasa todo.
Me pasa el sueño y el infierno.
Fuego, llanto, lluvia y sexo entrelazado entre fluidos de amor.

Una vez más


Vierto el llanto encadenado
del sufrimiento del aire, del alma y del corazón.
Una perdida ilusión
y el desgarre en la pupila.

Ojalá no es suficiente.
Estúpida estupidez,
que me permitió enredarte
en mis juegos de pasión

Este vaivén de la aurora
entre papeles me mojan,
la insuficiente demora
de un recuerdo color lila.

Es la inocencia que guarda
el tintero en el papel,
que se moja en tu llanto
que jamás se dejó ver.