12 de septiembre de 2013

¿Alguien sabe que dije? [Situación existencial número 23)


Hoy me encontré con lo mismo de siempre, uno, dos, tres y volvemos a empezar, tarareando minuto a minuto la misma pinche canción que solo tú y yo sabemos balbucear sin más razón.

-         -- Entonces, ¿en dónde estás y quién eres?

Repetición del sistema, soy sin ser lo que busco descubrir, cada día estoy más ciega, queriendo estar aquí. Continúo, golpe tras golpe entonando el cántico de un abismo cualquiera.

-         -- ¿Qué quieres? 

No quiero crecer, por eso me ignoro. Me gusta sentir que todavía falta, me gusta sentir que estoy en la perdición, cayendo, volando pero vibrando sin rumbo, golpeando, flotando pero sin medida del tiempo y del espacio. Lloro, solo estoy llorando la nostalgia del pasado que se fue y el futuro que no llega. Solamente soy el silencio de Ivone, la negación de Antonio, y el respeto a Armando, soy lo que pretendo ser sin dejar de sentir lástima por mí misma. ¿Quién digo que soy?

No sé lo que estoy diciendo, aunque quiera saber algo, en el instante que me miro, me miras, y me miran, vuelve la duda de estarme viendo. Estoy cayendo en el ciclo de mi egocentrismo, de mi vanidad, de no pretender saber, estoy soplando al mismo viento, cambiando de parecer y quedándome en silencio ante mi nombre de pila. Estoy perdida entre tanta decadencia, es mía, mía y de nadie más, aunque quien sabe… 

-         -- ¿Cuál dices que es tu nombre?

Esa cierta quietud de mis ataques descontrolantes me dicta la sentencia marcada ante el instante que tus manos marcan el ritmo del tiempo. Mutamos, rompemos, callamos y sonreímos, besamos, cantamos, lloramos y volvemos a lo mismo, una dosis de mi existencia, un recuerdo de tantas pasiones contenidas, de tantos deseos robados, de tanto llanto perdido, de tantos gritos de desespero, de tantas letras flotando en el aire, de nuestras voces diciendo algo… 

Un choque, un grito, un pleito, sexo y repetición. Así, jalándome los cabellos por salir de ese abismo donde yo quiero estar para toda la vida, un mata moscas rompiendo con cada pensamiento, fractal de mi vida, corazón de pasa, llanto de esperanza, soplo de ilusión. Es un hilo que no cae, que conecta mis neuronas, que retumba en mis dedos, que empaña cualquier razón. 

-          --  Entonces, ¿ya?, dime ¿en dónde chingados estás y quién puta madre dices que eres?

Es hablarme al espejo, es observar transparencias, escuchar mi propia radio sin cambiarle de estación. Vuelve al mismo destino, la calma para la escucha, el susurro mas interno de todo este silencio. No estoy callándome nada, estoy hablando de más, estoy dudando de todo para comenzar a hallar lo que tanto tiempo quise por las noches descubrir, es un secreto guardado del misterio de tu ser, que constantemente habla sin siquiera responder. 

Estoy cansada de hablar, pero sigo escupiendo, mierda, mierda, mierda misma, estoy hablando conmigo escuchando en la mesa todo el misterio en tu humo. Se me queman las neuronas de tanta espera sintetizada, de cada beso perdido, de cada niño dormido. Estoy burlando la muerte mientras espero que llegue. Estoy sin saber que quiero, pues es lo que necesito, saber qué es lo que mi ser quiere desde que era cualquier niño. 

El pasado me está hablando para probar mis delirios, para contarme la historia de mi esencia adormecida. Está tres veces mi nombre, mensajes del universo,  recuerda lo que me trajo a repetir mi destino. La verdad no estoy cansada, estoy deteniendo el tiempo de sentirte aquí en mi casa y dejar de ser un niño. Deja de sentirme miedo, solo quiero que me escuches, no des por hecho el silencio que todavía te escucho. Deja de romper tus miedos, deja de gritar basura, no esperes que en un instante la inmensidad sea tuya. Un alfiler en tu oído te mantiene repitiendo lo que pretendes saber y lo que en realidad no es. No eres ninguna poeta, tu oración ya me durmió, deja de pensarme en serio y sabrás quien eres tú. Al revés te escribí todo y seguiste tu instinto, repugnante y podrida sabiduría dormida, desperdicio de mujer, no podrías ser artista sin aceptarte al revés. 

Las horas siguen pasando, y yo continúo aquí, queriendo encontrar respuestas, pero es todo lo que sé, palabras desde algo interno que no pretendo entender. No sé ni de dónde vengo, no sé ni a donde voy, solo siento este peso que en mis talones surgió. Quiero decir quiero, quiero volver a dudar, quiero sentir que aún puedo morir antes de vivir…

… ¿Ves? Sigo sin gustarme, pero al ratito te explico.

8 de septiembre de 2013

Hoy me tatué cualquier secreto en la espalda.

Hoy descubrí el sentido de lo que siempre he experimentado con mis palabras. Tatuarme hoy fue hacer tangible cada uno de mis gritos del pasado, fue vibrar, que quemara, que doliera cada lágrima de sangre. Hoy recuperé todas las palabras que algún día escribí, las sentí, las viví, experimente cada respiración del cosmos maldito, cada pedazo roto de mi corazón, cada bisturí perdido, cada palabra enredada, cada suicidio pintado, cada vida en cada muerte. 

Comprendí que había estado dormida de un enorme cachito de mi cuerpo, que no me acercaba ni poquito al placer del dolor en mis muñecas...

El ardor, la incomodidad, la constante punzada me repite mi nombre y mi afán por el patrón de vivir de esta manera, de ir en caída libre, de no retomar el mismo vuelo, de caer eternamente sin paracaídas, al límite entre la vida y la muerte. Fue dibujar en mi cuerpo la inspiración de mi aliento, por fin escuche mi voz...

Hoy me di cuenta que nada de que se siente ser yo, lo estaba sólo inventado pues hoy sentí el dolor igual de detallado en mi espalda que en cada uno de mis poemas y he ahí la razón por ese afán mío de no me cansarme de repetirlo, no voy a parar de tatuar mi vida así. 

Siempre escupiré mis signos vitales entre el dolor y mi cuerpo, encarnaré cada piquete de color y no dejare de saborear la sangre caliente salir,  pues vivo el ardor real de lo que signfica subsistir... 


6 de septiembre de 2013

Duele donde me has fecundado (Segunda noche)

La valentía endemoniada retumba en mis tímpanos, galopa entre mis lágrimas hechas de sangre caliente y gargajos helados de muertos vivientes.

Me succiona la malicia del dolor de mis venas, del maldito patrón, del consecuente delirio. Duele, desde las puntas de mi cabello hasta la arteria más lejana de la duda. No estoy, estoy, pero sigo sin estar.
Y vuelve, vómito mental, presión abdominal, duda, incertidumbre, pregunta, respuesta y comenzamos de nuevo.

Estoy rota, sin aliento, sin suspiro, sin deseo de tener los ojos tan abiertos. Comprendo que estoy despierta, sólo pegame los párpados con baba mientras deja de llover y ya veremos mañana.
Estoy rota, en esos cuatrocientos silencios, gritos, golpes y malabares.
Presión lumbar, aire contenido, garganta obstruida, callar.

¿Cómo es qué es la tristeza? Yo no siento nada más que treinta y cinco frases diferentes en un sólo minuto. Estoy sintiendo todo lo que siento.

Checa mi presión, maneja mis signos vitales, ¿qué tan sucio esta mi sexo? ¿Cuantos bisturíes perdimos? ¿Cuántos llantos ya escondí y cuantos días maldecí?

Duele desde que ocupe aquel lugar y me dejaste salir, pues ayer perdimos la casa en donde ocho meses existí.
Flote, llore, mordí, manosee, me formé.
Donde por primera vez viví.
Desde dónde yo golpee a tu mundo de mujer, dama bella, mi mamá, hoy perdimos mi hogar, hoy acaricio lo externo que mantiene el enredo más secreto de tu vida, más íntimo cualquier día.
Me recuerdas que la herida no es de donde yo lloré, sino vestigios de algún día ver un milagro nacer.

Aquí salgo del quicio en el que el universo me mete. (Primera noche)




“Wake me up when September ends”

Vulva mucosa de llanto entre mis mejillas. No encuentro el secreto de tanto misterio metido en mis genitales y sus vísceras.
Me toman la mano y se siente un hueco, me escupen en la cara y se siente sólo un tanto de mugre escurriendo en mis senos.

Es una lágrima de sangre, es un vómito de miedo, de la incertidumbre, de la tierra madre.
Es un quiste en la garganta, es un golpe en la espalda, es dolor encarnecido en las trompas de falopio, es una lágrima muerta, es un hoyo en el costado, es cualquiera el momento de poder sentirte muerta.

Soy su hija y no su madre, soy chiquita sin juguetes, estoy rota en tres mil cientos de silencios.

No comprendo si sentir sea mi única manera pero recuperaré los murmullos de este miedo. Una pasa el corazón, un huequito en la garganta, un suspiro de ilusión y un madrazo,  incertidumbre.

Nos golpea el momento, mil palabras que no entiendo sin siquiera conocer que es lo que hay ahí dentro.
Buenas noches corazón, quédate con tus latidos, que mañana sentirás como los tuyos son mios.

3 de septiembre de 2013

No concuerdo con la muerte


No me parece el tiempo,
no me parece ya nada.
Estoy nadando entre grises,
entre gotas, entre blancas.

Luces nocturnas flotando,
ni un minuto recupero.
Estoy donde no estoy,
sonriendo sigo llorando.

Que no me deja escuchar,
mi dije sigue colgando.
Que no me acuerdo ya de tu voz, 
acueducto mentiroso.  

Hoy mis lentes se empañaron,
pues no puedo suicidarme.
Colibrí de alas rotas,
mi Ying-yang se está oxidando.

Atórame el anillo,
que tu nombre ensucio,
pues aunque no me parezca,
ese beso ya murió.

No puedo callarme, ¿alguien lo entiende?


Ya no sé si escribir me ha hecho recuperar algo, menos sé si al explicar me he quedado sin voz, con cicatrices de llanto y mis labios empapados. 

Pero se concretamente que mis dedos se deslizan al vaivén de tu compás y tus curvas de mujer. 


No he avisado a mis padres que mis dedos se quebraron, pero si he apuntado que siempre quise bailar. Entre cenizas y humo mi lengua se me derrite, mientras las letras señalan lo empañado de mis senos. Un sonido me repite que fue otro mi motivo por gritar tanta basura al silencio detenido. No voy a gritarles su nombre aunque se arman las letras con su apariencia y la mía. 


El puntero entre las rallas de mis alas recortadas con periódico se anuncian al advertir mi llegada. No estoy contenta por esto, pero muy alto reclamo que un hombre es el que espera un suicidio repetido. Soy egoísta aunque quiero mis líquidos esconder, pues el sexo y mi mirada evitan el aire eterno. Mi voz se hace real en cualquier delirio puesto, desde mi muerte hasta hoy mil tatuajes he comido. No sé si sepa escribir lo que mi llanto decía pero estoy por aventarme desde un quinto piso frío. Están helados mis pies, están calientes mis manos, pero como siempre digo, la ruleta comenzó. Va un año de palabras, van dos sombras repetidas, van tres gritos de ausencia y noventa al azar. Es el juego de la vida que empieza al día siguiente de cualquiera que sea el día. 


Ya no voy a repetir cualquier delirio movido desde mi corazón dormido, pero sí recuperar la entereza de un grito. Un grito que se voltea cada vez que yo me callo, pues me alimento de esto porque mañana sonrío. Aunque no entienda el dialecto voy golpeando mis cabellos contra el aire de la aurora entre cascadas y viento. Un demoniaco momento el que conservan mis pasos, al detenerme me muevo ante mi escéptico mundo. No sé qué es lo que pasó pero locura lo llaman, voy a volar cuando puedan ignorar que cayendo es como vivo, voy a flotar sin mis alas mientras escuchas mi llanto, a ver si así te detienes a acariciar mis entrañas. Tengo los ojos cerrados aleatoriamente muertos, pero la luz me atraviesa por el centro de mi cuerpo. No estoy de acuerdo con nadie, ni siquiera con mi alma pero aquí sigo intentando desmarañar cada enredo. Y solo espero que algún día pueda sentir mis piernas y evitar embarrarme con pura palabrería.

Así es como me doy cuenta que no he terminado esto, he de vivir entre el arte, pues las ganas no me faltan de dejarlo inconcluso…

Y sí, prefiero ser una maldita lesbiana que una bendita en silencio.



¿Que no es necesario pelearme con el mundo?

Desde ahí está la respuesta…

¡Escúchate! No soy yo la que pelea con el mundo, es el mundo el que ansia mis gritos más escondidos. Hoy la vida me mantiene escupiendo mi desprecio, la raza humana me enfada con su mente encasillada como una celda en la cárcel o un musical repentino.

Estoy cansada, cansada de las células vivientes que se encuentran dentro de la constante lucha no por mi sexualidad, ¿no comprendes?, no es ni siquiera mis inmensas ganas por cogerme a una mujer, es mejor descrito, la repugnante insistencia de lo inútiles que han sido mis gritos y lo que más disfruto. Nada es increíble ya, nada es sorprendente aquí, sigue siendo el mismo gargajo que siempre, el que va cayendo desde el cielo negro del planeta tierra. Lo pinche innecesario que son los limitantes prejuicios, ante lo que para mí es vital. Haberlo gritado, gritarlo y seguirlo gritando es tan necesario como cagar y sacar todo en un solo pujido, si a quién sea que lea esto le gusta pujar ochenta y nueve veces y que salga en mil pedacitos la cagada, a mi no, yo cago rápido y de una maldita vez, no me ando con la quemada de abdominales y la pérdida de tiempo. Yo no pierdo el tiempo ni la voz, por más que intento no ignorar la supervivencia sigues  mencionándome lo prohibido de ser yo, y yo seguiré luchando por continuar existiendo y continuar haciéndolo de la misma puta manera. Lo mal visto de mis alas de sirena empedernida y mi inquebrantable caída, por tu constante ignorancia, por romperme en un soplido.

Ojalá lo que tuviera que escribirle al mundo fuera una carta de amor papá, pero no. Ser poeta no es amor, ser artista es recordarle al mundo que es basura convertida en la mierda más podrida, en el vómito de un muerto en la morgue después de trescientos días y  la estupefacta momia más antigua de Guanajuato, que ya ni pertenece a su verdadero origen, pues la mierda ha sido robada. Y no, no se trata ni de llamar tu atención, ni de no llamarla, se trata de que te enteres de dónde se encuentra la verdadera escoria de Dios que por más que intento hacerla arte, es solo un discurso mal empleado, al ponerte un espejo ante tus propios ojitos.

¿Y qué es lo que supones innecesario? ¿Dejar detallado lo jodido que está el mundo por poseer ideales como los tuyos? ¡Claro!, a nadie le gusta verse. Escóndete tú entonces, intento de ser humano, innecesaria tu voz, vergüenza la tuya por ti, no por mí. Yo estoy tan orgullosa de mi, como una madre por su hija que fue primer lugar en 1ero de Kinder, es por eso que no me escondo, y al contrario, lo escribo, lo describo y reclamo por instinto. 

Si tú vives con resequedad vaginal por la pesadilla de ser tú, no pretendas que cualquiera necesita lubricante artificial. Mi naturalidad se convierte en  coraje, sí, en coraje por creer que es innecesario maldecir, por aspirar a mi esencia a ser la santa del siglo, pues no lo soy y jamás lo seré, leo la Biblia por placer sexual e intelectual, observo el Cristo arriba de la cama de mis padres en cada penetración lésbica, en cada movimiento contra el sexo de ella, en cada beso a su sabor, en cada tocamiento a sus senos y me excito, me excito de igual forma que tú y que cualquiera de ustedes por sus pinches cuentos heterosexuales, fálicos y sin chiste. Yo hago real en cada instante la fantasía que estoy dibujando desde que tenía ocho años, es por eso que prefiero ser maldita que una puta sin diseño.

No voy a dejar de hablarlo, no voy a dejar de escupir, y menos pretendo no ser mal vista pues yo ya me acostumbré, yo naturalmente me encuero, mi instinto me reclama arte al crear en ti  incomodidad por suponer innecesarios mis gritos por ser lesbiana, artista, mujer y quizá hombre. A mí me incomoda más que a ti no poder tomar de la mano a la mujer que amo porque pretendes que se me aplauda el talento y no mi enojo contigo, déjame te digo algo, mi talento se da por añadidura al hacer de mí, una lesbiana artista que nunca va a callar.