28 de enero de 2014
Venga, venga.
Soliloquio número 1.
Quisiera explicar las trescientos mil razones que hay en mi cuerpo para suavizarlo. Para escupir las gafas de sol por el medio frío de nuestros cuerpos entrelazados.
Me parece que soy la mensajera de Dios.
Voy sin miedo a luchar, sin miedo a golpearme los cabellos dorados por miel.
Estoy dispuesta a recibir las cortadas más delicadas y dolorosas que cualquiera de mi especie no pueda siquiera soportar.
Estoy haciendo un testamento para el universo,
un testimonio para mis descendientes.
Estoy calculando a los seres humanos, soy única, soy de las pocas, soy de las que hablan los misterios sobre la saliva y la sangre.
Muerte, dolor, golpes, monstruos.
Por eso digo que vivo al revés.
Soy el aquí estoy...
...de los intereses, del amor.
Estoy especializándome en esto que se hace llamar todo.
Donde menos te fijas y mas te acostumbras, ahí están las respuestas del creador.
Lo que me aleja del ser humano es la perdida de sus nociones primarias.La ignorancia de sus acciones, de sus partículas cerebrales muertas, sordas, ciegas, y tan fragilmente mudas.
Soy especialista en la vida, en la muerte, en la sangre, en el dolor, en la luz y la oscuridad, el suicidio, el asesinato, el crimen, la religión, el equilibrio.
Soliloquio número 2
La fuerza que tiene, el color que la penetra y la convierte en negro. La sangre es la razón por la cual estamos vivos; viaja, vibra, tiene luz y un color inigualable, ¿Has pensado todas las cosas que se pueden saber solo a través de un examen de la sangre? El todo de un ser humano, es lo que nos hace respirar, nos hace ser quienes somos. Enfermos, no enfermos, a través de la sangre podemos saber hace cuanto fue un asesinato, hace cuanto fue una herida, podemos saber de donde brotó tu vida. ¡Podemos incluso saber si estamos a punto de dar vida!
LA SANGRE NOS DEFINE.
[Por mas profundo que suene]
4 de enero de 2014
"Algún día es hoy"
Si necesitara escribir, solamente un instante bastaría para despertar de un golpe todo lo que hoy cambió.
Si las nubes fueran yo, no tendrían ni un poquito de cordura, ni un poquito de descanso, ni siquiera de aliento.
Si necesitara vivir, la misma muerte ataría sus espadas de dolor para mantenerme cerca de las tripas de mi Dios; mantendría las palabras enlazadas en el llanto de una puta; en los senos de una diosa, en el ombligo de un hada y las escamas de un pez.
La oscuridad reclama el informe anual de mi poeta dormido, de mis negras intenciones, de mi maldad enfocada y tanta luz aparentada.
Tengo treinta carcajadas atoradas en la boca, incrustadas en el centro de cualquier parte del cuerpo. Me duelen todas las uñas, mis huesos se me derriten, mi esternón pide respiros y mi bilis ya está hirviendo.
Creo que todos quieren eso, una taza de mi bilis. Estoy poniéndole azúcar y un toque de mi saliva, tal vez para que quien quiera, disfrute las apariencias de mi belleza, de mi tranquilidad, de mis suspiros, de mi sonrisa azucarada y pura.
Mis ojos ya han aprendido a mentir.
A que enfoquen en lo debido, a que la luz se refleje perfectamente y mi boquita no estorbe.
He aprendido a engañar con todo mí ser, con mis dedos, mi lengua, mis letras y mis lágrimas.
Si pudiera tan solo contener la sensación acomunada en la palma de mis manos, tendría ya diez mil agujeros negros en el centro y otro tanto en las orillas. A través de estos se deslumbrarían cuarenta millones de atardeceres tomados de tu mano.
Vuelco el humo procedente de mis labios color rosa, color brillo, color turquesa.
Tiemblo de frío por los besos de la muerte y el parpadeo de mis costillas se torna repetitivo, constante y doloroso.
La rendija hacia el destino es cada vez más pequeña y con sabor al tinte de mis mejillas sabor a vino tinto. Pues es inevitable él ir y venir de gente en mi interminable visión de la variación continúa de mi pasado, presente y futuro.
Voy, voy... No paro, ni un segundo me detengo.
Pues la vida me continúa meciendo en este volcán absoluto de verdades y misterios.
Donde quiera que me encuentre, todo esto es interminable, sonoro y continuo, pues no hay salidas ni pausas, no existe el escape perfecto ni el silencio de paz que tanto se añora.
No viene, no llega y dentro de este espacio con tiempos indefinidos la espera será irreemplazable y única.
Trescientos letras formando mi vida, calculando con precisión lo impreciso.
Hablando el idioma de una princesa encerrada en un cuento de hadas.
Sollozando el miedo, suspirando el aliento de los cementerios.
Haciendo el amor con cadáveres, buscando orificios en las ventanas de edificios viejos.
Infinidad de historias, imágenes y recuerdos buscando un nombre, queriendo testigos de existencia.
Estoy bajo el control de cientos de alucinógenos.
La morfina deteriora mis sueños y sigo secretando la dopamina perfecta en cada una de mis lágrimas cuando caen al mar.
…si tuviera una navaja, me habría ahorrado dos minutos de mi vida o en el mejor de los casos, toda.