Estoy gritando algo pero estoy en silencio.
Estoy siendo ser humano, echando salsa a la herida, callándome
el miedo y sacudiendo ilusiones.
Me estoy fumando un cigarro para la paz y la vida, para
meterme un putazo en el alma. Justo como ayer lo dije: una videoconferencia con
mi propio cerebro.
Con mis dos cánceres, uno de frente y otro en el ano.
Y con la llave girando.
Un saco y una corbata.
Un grito y ese madrazo.
Caer, tropezar, tropezar y rasparme la tibia entera al rojo
vivo, al negro caliente.
Al miércoles santo y noche de brujas.
Conteo de horas. Cálculo vital.
Precisión organizada.
Mentira con llanto.
Sonrisa quemada.
Hormonas alteradas.
Artista desnuda.
Colibrí.
Bisturí y zapatillas.
Momentos a solas y con la presencia encarnada de un Dios que
no juzga, de apariencia tatuada en las uñas, en el vientre y en los ojos.
Ojos picoteados, Colombia endiablada y el suspenso cayendo…
Estoy gritando todo, pero en silencio me encuentro.
¡Sh!
-No me pasa nada.