29 de julio de 2014

De nuestras bocas nace el universo.


Fluye la paz, corre un riachuelo.
Estallan volcanes, tiembla la tierra.
Chocan las aves, caen los anzuelos.

De nuestros cuerpos nace una vida,
gritan los mudos, 
se abren los cielos.

Abren los ojos todos los muertos, 
Corre la sangre, 
Galopa el viento.

De nuestros ojos se hace de día,
se pinta el gris, el negro es blanco.
El humo es aire y el fuego, mar.

De nuestras manos se arma un instante,
Truenan estrellas, 
Cae la lluvia y cesa el silencio.

De nuestra unión se hace un misterio,
brotan las flores, 
surge el amor y sucumbe la muerte. 

De nuestros besos nacen estrellas.

17 de julio de 2014

Metamorfosis Ivone a Gabriela:



Fui tejiendo mi jaula de color dorado oro.
Esperanzada en encontrar el acomodo perfecto del caos me situaba en el riachuelo de mi propia perdición.
Acomodaba las piezas en desorden, acumulaba secretos dolorosos que le suplicaban a las tinieblas recorrer tus venas para así pincharlas y se hiciera el río más grande del suplicio y el silencio.
Me aferraba a hacerte huir.
He perdido la cuenta de mis propios dedos, de mis ojos y mi lengua al mencionar mi plan de escaparate.

El tintero venía escondiendo el verdadero plan para escapar.
Una grisácea y verdosa masa se fue colapsando y se entretejieron las suplicas hacia el todopoderoso.
Se quebrantaron los fierros, se atravesaron las entrelineas de las páginas bíblicas de mi muerte y finalmente tu pajarito dormido encontró el nuevo lenguaje de la huida hacía la utópica y verdadera brisa.

Inmersa en el principio del vuelo lineal he de huir de mi aleteo quebrado que mantenía tu vaivén al ritmo de la demora.

¡Vuela, ama, siente, crea, vive colibrí! Tú ganas…

16 de julio de 2014

No para cualquier lector:

Estoy desenterrando nuevas letras. 
Vibrantes y constantes olas marinas, vuelcos de euforia, penetrantes sinfonías.
 
Estoy silbando nuevas melodías desde el corazón que despierta en cada vibración de su nombre. Soplando esos instantes que entumecen mis viceras, las colapsa y enreda entre nuestros silencios ensordecedores de pasión. 

Estoy tejiendo el mar entero en mis manos, gozando en cada mirada el resplandor de la utopía. 

Estoy saboreando la legítima ofrenda del Dios de mi Dios al permitirse favoritismos. Pues no podría culparlo jamás al haberme elegido para ser su mano derecha, su testigo y su control eterno. 

Es por eso que mis nuevas letras vienen desde el trono del Páramo, donde la luz penetra el corazón y le permite elevarse entre las nubes y el arcoiris. 

Mi nombre retumbará en el glosario de la eternidad para que se encienda el camino del arte divino. 

-Este es un mensaje de Dios. 

8 de julio de 2014

Nací para unir la arena.

Soy un diamante.
Que deslumbra,
que embelesa.
Que esconde sus tres secretos,
de todos los vientos cuerdos.

Mantengo en pie lo incompleto,
funjo como resistol.
El vidrio quemado está brillando por mí.

Y sí, soy tanta luz,
lucesita de vida para un triangulo,
para un túnel indeleble.

Que se estira en trescientos pedacitos,
una piedra preciosa que mantiene la paz,
que es el estado zen de la psicosis.

Soy la algarabía de la perdición,
el brillo del mar para el mundo entero
que por dentro se consume.

Me consume la eterna bendición de ser yo,
perseguida por la belleza del deslumbramiento,
voy cargando el pilar de una sirena prohibida.

Nací para unir la arena,
soy una joya escondida,
en el puerto del amor
he de vaciar el mar,
Y contar la sal.