7 de diciembre de 2014

Incomodiad (LIA)



Observación, juicio, desorden.
Voces incandescentes de ideas constantes.
Vacío.
Gente, hay gente, hay artistas.
Duda.
Incertidumbre.
¿Convivencia?
¿De qué tipo?
Cada quien en su mundo de pintura, de ego, vanidad, interés.
¿Me quedo? ¿Me voy?
¿A dónde voy?
¿Con quién?
Incomodidad.

Digo,
describo, 
secretamente me encuentro,
inmersa en la incomodidad constante de existir.
Ojalá fuera invisible.
No entiendo mi capa, mi cara, mi apariencia.
Su apariencia.
Su risa.
Hay que tocar, hay que sentir.
Pero no sé de que se trata.
Este constante error de aparecer.
Pero, ¿cómo corregimos ese resurgir?

Sola, soledad.
Quiero estar en silencio. 
Esto no es para mi.
Y me repito una y otra vez, esto no es para mi, esto no es para mi.
Pero el legado parece estar constantemente relacionado con el accionar dentro del gremio, de aparecer y nombrarse, pero... ¿quién se cree lo suficientemente capaz y completo para ser el legado del país?
Vuelvo a no entender. Soy tímida ante las miradas de extraños.
Soy silencio.
A veces el silencio es el mejor amigo de la sabiduría, pero, ¿que tanto es tantito y que tanto se convierte en inacción, mediocridad y miedo?

Ya habrán pasado 20 minutos desde que me adentre a esta sala solemne de artistas, y se sigue sintiendo el vacío.
La duda,
La incertidumbre maldita.
El error de ser y aparecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario