Tengo la cabeza muy grande y las manos muy pequeñas.
Tengo un cerebro en donde un sin fin de galaxias cabrían.
Festejarían, lloverían, vivirían.
Y ya se me acabo la técnica del desapogeo de las masas, del reloj titiritando tras los golpes, de la cabeza maldita escupiendo mil colores.
Ya me cansé, mi cabeza continúa estirandose como una liga.
Ya me descifre, ya me pelé y rasgué la piel de los pies, ya sacrifique mi cuerpo, ya ensucie mis pechos, mi semen se ha vuelto fértil, se ha vuelto hembra;
Y sigo galopando escondiendo el filo de mis alas color tornasol.
Y esque más sangra el viento por mi, que el pájaro por el miedo.
Y confirmo que si soy de un día es porque es mejor pensar que la tortura vital durará hasta la media noche, es saber que sólo hasta hoy escucharé en mis recuerdos los gritos del pasado, los golpes del asesino, del violador, del mexicano asqueroso que posee toda la victoria de Satán.
Tengo la cabeza tan grande para lograr introducir la memoria que poseen mis 21 años...
... Pues esta tan grande y yo sin dedos.
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