Así se va la vida,
así se la come un pajarito indeciso, así...
de un momento a otro, las chispitas de recuerdos se desaparecen, se evaporan, se disuelven y no vuelven.
Como un escupitajo desde un tercer piso,
un aplauso, un estornudo, un parpadeo,
o un gargajo con el corazón dormido.
Así se nos fue la infancia,
así se nos fue el recuerdo,
la amistad, la vida.
Se nos van los momentos, nos llega la muerte.
Nos pisa un accidente, y nos repite el desvelo,
el desvelo de un anciano, el lloriqueo de un niño,
se nos acaba la vida, se arrebata la sonrisa.
Se cortan los latidos, se para el corazón,
se pudre nuestra piel y llora nuestra alma.
Así se nos va la vida, como un chasquido de dedos,
como un soplido de amapolas
y un incendio repentino.
Y asi como tantas veces la voz se me había cortado,
sucumbió hoy tu recuerdo
y empapó mis ojos fríos
por retenerte presente.
Amén.
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