3 de septiembre de 2013

Y sí, prefiero ser una maldita lesbiana que una bendita en silencio.



¿Que no es necesario pelearme con el mundo?

Desde ahí está la respuesta…

¡Escúchate! No soy yo la que pelea con el mundo, es el mundo el que ansia mis gritos más escondidos. Hoy la vida me mantiene escupiendo mi desprecio, la raza humana me enfada con su mente encasillada como una celda en la cárcel o un musical repentino.

Estoy cansada, cansada de las células vivientes que se encuentran dentro de la constante lucha no por mi sexualidad, ¿no comprendes?, no es ni siquiera mis inmensas ganas por cogerme a una mujer, es mejor descrito, la repugnante insistencia de lo inútiles que han sido mis gritos y lo que más disfruto. Nada es increíble ya, nada es sorprendente aquí, sigue siendo el mismo gargajo que siempre, el que va cayendo desde el cielo negro del planeta tierra. Lo pinche innecesario que son los limitantes prejuicios, ante lo que para mí es vital. Haberlo gritado, gritarlo y seguirlo gritando es tan necesario como cagar y sacar todo en un solo pujido, si a quién sea que lea esto le gusta pujar ochenta y nueve veces y que salga en mil pedacitos la cagada, a mi no, yo cago rápido y de una maldita vez, no me ando con la quemada de abdominales y la pérdida de tiempo. Yo no pierdo el tiempo ni la voz, por más que intento no ignorar la supervivencia sigues  mencionándome lo prohibido de ser yo, y yo seguiré luchando por continuar existiendo y continuar haciéndolo de la misma puta manera. Lo mal visto de mis alas de sirena empedernida y mi inquebrantable caída, por tu constante ignorancia, por romperme en un soplido.

Ojalá lo que tuviera que escribirle al mundo fuera una carta de amor papá, pero no. Ser poeta no es amor, ser artista es recordarle al mundo que es basura convertida en la mierda más podrida, en el vómito de un muerto en la morgue después de trescientos días y  la estupefacta momia más antigua de Guanajuato, que ya ni pertenece a su verdadero origen, pues la mierda ha sido robada. Y no, no se trata ni de llamar tu atención, ni de no llamarla, se trata de que te enteres de dónde se encuentra la verdadera escoria de Dios que por más que intento hacerla arte, es solo un discurso mal empleado, al ponerte un espejo ante tus propios ojitos.

¿Y qué es lo que supones innecesario? ¿Dejar detallado lo jodido que está el mundo por poseer ideales como los tuyos? ¡Claro!, a nadie le gusta verse. Escóndete tú entonces, intento de ser humano, innecesaria tu voz, vergüenza la tuya por ti, no por mí. Yo estoy tan orgullosa de mi, como una madre por su hija que fue primer lugar en 1ero de Kinder, es por eso que no me escondo, y al contrario, lo escribo, lo describo y reclamo por instinto. 

Si tú vives con resequedad vaginal por la pesadilla de ser tú, no pretendas que cualquiera necesita lubricante artificial. Mi naturalidad se convierte en  coraje, sí, en coraje por creer que es innecesario maldecir, por aspirar a mi esencia a ser la santa del siglo, pues no lo soy y jamás lo seré, leo la Biblia por placer sexual e intelectual, observo el Cristo arriba de la cama de mis padres en cada penetración lésbica, en cada movimiento contra el sexo de ella, en cada beso a su sabor, en cada tocamiento a sus senos y me excito, me excito de igual forma que tú y que cualquiera de ustedes por sus pinches cuentos heterosexuales, fálicos y sin chiste. Yo hago real en cada instante la fantasía que estoy dibujando desde que tenía ocho años, es por eso que prefiero ser maldita que una puta sin diseño.

No voy a dejar de hablarlo, no voy a dejar de escupir, y menos pretendo no ser mal vista pues yo ya me acostumbré, yo naturalmente me encuero, mi instinto me reclama arte al crear en ti  incomodidad por suponer innecesarios mis gritos por ser lesbiana, artista, mujer y quizá hombre. A mí me incomoda más que a ti no poder tomar de la mano a la mujer que amo porque pretendes que se me aplauda el talento y no mi enojo contigo, déjame te digo algo, mi talento se da por añadidura al hacer de mí, una lesbiana artista que nunca va a callar.

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