¿Que no es necesario pelearme con el mundo?
Desde ahí está la respuesta…
¡Escúchate! No soy yo
la que pelea con el mundo, es el mundo el que ansia mis gritos más escondidos. Hoy
la vida me mantiene escupiendo mi desprecio, la raza humana me enfada con su mente
encasillada como una celda en la cárcel o un musical repentino.
Estoy cansada,
cansada de las células vivientes que se encuentran dentro de la constante lucha
no por mi sexualidad, ¿no comprendes?, no es ni siquiera mis inmensas ganas por
cogerme a una mujer, es mejor descrito, la repugnante insistencia de lo inútiles
que han sido mis gritos y lo que más disfruto. Nada es increíble ya, nada es sorprendente aquí, sigue
siendo el mismo gargajo que siempre, el que va cayendo desde el cielo negro del
planeta tierra. Lo pinche innecesario que son los limitantes prejuicios, ante lo
que para mí es vital. Haberlo gritado, gritarlo y seguirlo gritando es tan
necesario como cagar y sacar todo en un solo pujido, si a quién sea que lea
esto le gusta pujar ochenta y nueve veces y que salga en mil pedacitos la cagada, a
mi no, yo cago rápido y de una maldita vez, no me ando con la quemada de
abdominales y la pérdida de tiempo. Yo no pierdo el tiempo ni la voz, por más
que intento no ignorar la supervivencia sigues mencionándome lo prohibido de
ser yo, y yo seguiré luchando por continuar existiendo y continuar haciéndolo de
la misma puta manera. Lo mal visto de mis alas de sirena empedernida y mi inquebrantable
caída, por tu constante ignorancia, por romperme en un soplido.
¿Y qué es lo que supones innecesario? ¿Dejar detallado lo jodido que está
el mundo por poseer ideales como los tuyos? ¡Claro!, a nadie le gusta verse. Escóndete tú entonces, intento de
ser humano, innecesaria tu voz, vergüenza la tuya por ti, no por mí. Yo estoy
tan orgullosa de mi, como una madre por su hija que fue primer lugar en 1ero de
Kinder, es por eso que no me escondo, y al contrario, lo escribo, lo describo y
reclamo por instinto.
No voy a dejar de hablarlo, no voy a dejar de escupir, y menos pretendo no ser mal vista pues yo ya me acostumbré, yo naturalmente me encuero, mi instinto me reclama arte al crear en ti incomodidad por suponer innecesarios mis gritos por ser lesbiana, artista, mujer y quizá hombre. A mí me incomoda más que a ti no poder tomar de la mano a la mujer que amo porque pretendes que se me aplauda el talento y no mi enojo contigo, déjame te digo algo, mi talento se da por añadidura al hacer de mí, una lesbiana artista que nunca va a callar.
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