7 de abril de 2013

Mierda embarrada (En pinche honor a la guerra)


Puta enfermedad humana, escoria de libertinaje, poder indecente, asco, vómito de repugnancia.

El nivel de esta conciencia me está doliendo, me hace arder los sesos. Nunca había sentido la decadencia real, la triste realidad del inventado y supuesto poder humano. Ya hasta olvidé en que día estaba viviendo, soy nada comparado con toda la mierda que existe en este mundo podrido, sucio, negro, manchado y estúpidamente oscuro. No es el caso del suicidio esta vez, hoy deje mi egoísmo a un lado, hoy es la prepotencia de un pasado que se ha dejado arrastrar hasta hoy.

¿Quién sabe vivir en lo divino realmente? Solamente una pulga en mi cráneo.

Me doy asco al existir, no quisiera ser humano, me doy pena.

Las lágrimas me corren sin un cesar alguno, ¿qué había estado creyéndome todo este tiempo? Me cala la realidad, me doy de topes, ya ni siquiera puedo permitirme carcajearme de lo que todo este tiempo me había estado perdiendo, no he vivido ni el 1% de la vida real, todo ha sido una vil mentira, una estúpida falacia.

La guerra es lo que enferma a la sociedad, no el capitalismo, ni las drogas, ni la política en sí; no lo que hoy es, sino lo que desde siempre ha sido: la constante disputa de poderes, de mierda embarrada, de la decadencia del hombre, de la pérdida del piso, de la constante lucha de pinches ideales absurdos, ilógicos e irreales. ¡Nada de eso existe señores!. Lo peor es saber que hemos avanzando hasta ahora en ese ciclo enfermo, sucio, lleno de plagas, donde nadie, ni siquiera el más sabio, genio o llamado “puro”, se va a poder salvar, todo va de mal en peor, y las cosas empeoraran antes de que alguien pueda mejorarlas, porque sólo volviéndose a empezar se podría limpiar tanta estupidez, tanta pendejada humana. No somos más que un pandemia, un virus que creó Dios para experimentar, somos el cáncer de la existencia, y no paráremos nunca. Lo único que puede hacer uno en este punto de la vida es intentar salvarse de no ser la mierda, aunque ésta inevitablemente se nos embarre de una u otra manera. Esto se logra actuando con lo divino, pero ya ni eso nos va a salvar de ser llamados basura.

Me estoy hundiendo en la decadencia porque cualquier bebé recién nacido es sacado de lo más hondo de las aguas negras de la existencia. Esa es la realidad, esta es la realidad, la guerra interminable del ser humano con el ser humano, del virus con el virus, de ver quién es más basura que el mismo excremento, ¿tú o yo?.

Ya me vomité.

Tengo ganas de llorar de tan embarrada que me siento en esta puta mierda...

Y ahora, ¿qué voy a hacer? pues, ¿dónde me había metido?

No hay comentarios:

Publicar un comentario