Arráncame la existencia
suavemente sin gritar,
sin escupir cada sombra
que mi insistencia dejó.
Mi alma pide que escuches
lo que mi boca ya no;
imposible el lenguaje
de este amor sin ocasión.
Tierna mujercita mía,
no soy un gusano de tierra,
soy un ave que en su vuelo
tu ser todo inspiró.
Una promesa eterna
que en secreto mantenemos,
puro amor encarnaremos
cuando la vida decida.
Mientras, viérteme en tu alma,
grítame en secreto eterno,
métete en mi corazón
y sigue girando el vuelo.
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