21 de marzo de 2013

Cocaína andante III (Cierre de Dios en una pierna)


Se me durmió la pierna. (risa eterna interior).
Es como si un mundo entero de células se estuvieran rebelando dentro de mí.
Guerra de patrones, gritos impacientes.

Ya no tengo letras para dar,
ya no sé escribir,
se acabó el lenguaje.

Me robaron un cachito de mi alma.
Algo, alguien, algún intruso amoroso,
se han robado mi conciencia.
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No te preocupes, voy a checar como te mojas un rato con mis intensiones.
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Por el castigo del suicidio no se piensa en Dios como la luz.
Se piensa como materia que fluye dispersa como el humo de un cigarro del altísimo.

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