Todo hace sentido ahora, se siente en mi. Justo aquí.
Éramos sólo tú y yo, nada más hacia falta cuando yo me di cuenta que dentro de mi existían todos estos seres que me causaban tranquilidad. De pronto la soledad se tornaba oscura, nada de mi cabeza tomaba forma, había desorden entre las teclas del piano.
Y la duda volvía, ¿quién soy?, ¿quién eres tú?, ¿dónde estás situada?, ¿dónde chingados?
No importa más que la luz de nuestros miedos.
Nos arrancan la pasión, nos gritan.
Escucha, escucha entre tu cuerpo, entre tu alma.
Voy, te como, te carcomo,
me hundo en tu sudor,
en tu alarmante situación.
Justo aquí…
todos nosotros jugando a controlar el sabor de nuestros recuerdos.
-Que pinches jugadas.
Me causa esa desesperación. Ese grito de escupir lo que mi propia cabeza me juega.
Pero calmada, es un juego, tú solo enfócate. Mirada, cuerpo sin caerse, sin desplomar alucinaciones.
Un chocolate.
Fin. Si sales no vuelvas nunca.
Y comienza otra vez el juego, ay corazón como pateas. Me gusta, jamás saldrás de aquí, es lo que te deparo el destino. Jugar con el misterio de la verdad, agárrate que apenas estábamos comenzando...
Sonrisa. Final, bailando… Entre tanto silencio.
Y se repite la historia, no puedo esperar a ver el final otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario