3 de octubre de 2012

Tengo ganas de ti, instante de lucidez.




Ahora corramos juntos.

Puedes ayudarme a arreglar este desastre si quieres. A lo mejor si nos esforzamos podría quedar algo mejor.

[¡Pero qué pinche desmadre he creado! A ti no te corresponde limpiar mi mierda, pero dicen y sé que sola, sola yo no puedo. Yo me enredo, me embarro mas mierda, me convierto en la escoria de mi propio dolor y tu ahí, indefensa, con tu mirada de ángel tratando con el demonio idealizado del dolor a flor de piel, al rojo vivo, ardiente con seiscientos sesenta y seis limones lo sigues intentando. Dicen que me sigues amando…]

Oye, sola no puedo.

"Hay que correr Antonio"... 

Ahora juntas...

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