7 de agosto de 2012

Un poema para ti


Una lucecita eterna
hiela, hiela mi veneno,
como la saliva espesa
que lubrica tu mirada.

Lámparas de este deshielo,
entre la noche del bosque.
Olorosos los recuerdos
y el presente siendo eterno.

Vibraciones temblorosas
de una mujer que me roba
el pensamiento y la ropa
con tan solo imaginarla.

Vuelve, vuelve a acariciarme
mis entrañas y dolores
que con solo abrazarnos
se detiene todo el mundo.

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