Una lucecita eterna
hiela, hiela mi veneno,
como la saliva espesa
que lubrica tu mirada.
Lámparas de este deshielo,
entre la noche del bosque.
Olorosos los recuerdos
y el presente siendo eterno.
Vibraciones temblorosas
de una mujer que me roba
el pensamiento y la ropa
con tan solo imaginarla.
Vuelve, vuelve a acariciarme
mis entrañas y dolores
que con solo abrazarnos
se detiene todo el mundo.
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