4 de junio de 2012

Tengo una cicatriz en la muñeca


Tengo una cicatriz pequeña en la muñeca.
Fuí tan valiente.

La bruma en mi habitación me hacía romper en llanto. Me desconecté de mi, el juego de vanidad, egoísmo y nacisismo se me había salido de control. Quería matarme. No morir, matarme.

Prendí algún cigarrillo.
Mis oídos escuchaban mis propios gritos internos hacía el suicidio.
Mis manos eran dueñas de la desesperación, fuí valiente, jugué a lastimarme.

Soledad, concentración de un placer doloroso.
Hacerme daño. Matarme.

No volar, sino enterrarme. Enterrarme en mi y en mi propio sufrimiento. Utilicé mi valentía para una estupidez. Delicia suculenta de ansiedad vanidosa. Delicia de poder.

Fuí tan valiente de no solo matarme, quemarme, cortarme y soportar el dolor.

Me gustan mis cicatrices.

Un ardor ardiente, como el del amor presente.

Adios estupidez, solo me queda el recuerdo.
Suculenta pasión, suculentos recuerdos del dolor atormentado.

¿Te apetece verla?

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